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Old Cathedral of Managua. Managua, Nicaragua.
Image Source:
Shutterstock

Rusia refuerza la cooperación militar con Nicaragua

Author(s):
Armando Chaguaceda

El rearme parcial de Nicaragua, con equipamiento ruso, ocurre en paralelo a las acciones de Rusia, que busca fortalecer su presencia allende el espacio postsoviético, recuperando viejas alianzas y abriendo nuevas bases para su influencia en Occidente. 

La historia de la presencia militar rusa en Nicaragua se remonta a los años de la Revolución sandinista. En la década de los años 80, el país centroamericano alcanzó el nivel más alto de militarización de América Latina en términos relativos, aunque su fuerza naval y aérea (sin aviones de combate) tenían capacidad limitada. En 1986 el EPS [Ejército Popular Sandinista] llegó a disponer de casi 140.000 efectivos, incluyendo movilizados y reservas. Su aviación contaba con varias decenas de helicopteros Mi-24 y Mi-8.  La transición democrática y los acuerdos de paz redujeron las fuerzas armadas hasta los 13.000 efectivos en 1992. 

Los rusos nunca se fueron del todo. En Nicaragua permaneció, tras la derrota electoral sandinista y el cambio de gobierno, una Misión Técnico-Militar rusa, con sedes en las instalaciones de la Fuerza Aérea y en las de la Brigada de Infantería Mecanizada. La presencia militar rusa en Nicaragua fue oficializada a fines del gobierno de Arnoldo Alemán, con el Acuerdo de Cooperación Técnico-Militar de octubre de 2002, orientado al mantenimiento del equipo entregado durante la etapa sandinista

En 2002 y 2007, los generales Javier Carrión y Omar Halleslevens, jefes respectivos del ejército bajo los gobiernos de Alemán y Ortega, abordaron con sus contrapartes rusas las perspectivas de cooperación militar entre ambos países. En septiembre de 2008 el embajador ruso, Igor Kondrashev, hizo público que la prioridad sería la colaboración económica y, en el área militar, el mantenimiento y modernización del equipo existente. Para 2008 el país centroamericano fue de los pocos que apoyó abiertamente a Rusia en su posición de reconocimiento a las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur, que declararon su independencia de Georgia. 

A finales de 2009 el General Halleslevens y el Ministro de la Defensa Civil y Emergencia ruso, Serguei Shoigu, firmaron un Convenio de Colaboración por 6,5 millones de dólares por dos años para un intercambio de información de seguridad y para adquirir equipos y rusos para respuesta rápida ante desastres. Ese año llegaron 2 helicópteros Mi-17V-5. En 2011 se firmó otro acuerdo en la misma materia por 26 millones de dólares, fortaleciendo la Defensa Civil y las unidades de rescate del Ejército. Al año siguiente el Ministerio para Situaciones de Emergencia de Rusia entregó al Ejército seis hospitales de campaña. 

En agosto-septiembre de 2012, el jefe de las Fuerzas Armadas rusas Alexander Postnikov, anunció que militares nicaragüenses se formarían en academias rusas y que se impulsaría la cooperación técnico-militar bilateral. Ese año son entregados vehículos blindados GAZ-2330 Tigr. En abril de 2013 llegó a Nicaragua otra delegación rusa, encabezada por Valery Gerasimov, Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas rusas y Primer Sustituto del Ministro de Defensa, donde se anunció el apoyo a los militares nicaraguenses en la lucha contra el narcotráfico. Ese año se inauguró en Nicaragua el Centro de Entrenamiento “Georgy Zhukov”, en el cual, hasta 2016, unos 400 militares rusos habían entrenado a sus contrapartes locales. 

Hasta julio de 2014 la asistencia militar rusa a Nicaragua había sido principalmente no letal: hospitales y quirófanos para emergencias, más de 40 camiones destinados a reforzar al cuerpo de bomberos y 23 máquinas pesadas y un módulo ingeniero para la reparación de carreteras. Los presupuestos de defensa de las fuerzas armadas nicaraguenses, en los pasados cinco años, privilegiaron los gastos de defensa civil, como el hospital militar construido para la atencion de miembros castrenses y sus familias, cubiertos por el Instituto de Previsión Social Militar. 

Fue en 2014 que regresó la dotación de armamento, con 12 piezas antiaéreas modernizadas ZSU-23-2, así como un complejo de simulación para pilotos de helicópteros y paracaidistas, todo por un monto de 15 millones de dólares. En 2016  la agencia rusa de noticias RIA Novosti anunció la llegada de un primer lote de tanques modernizados T-72B1, en un contrato de 50 vehículos por 80 millones de dólares, aunque luego se supo que llegaban en calidad de donacion de Moscú. Esos tanques permiten mayor interoperatividad con aliados del ALBA, toda vez que Venezuela opera el mismo vehículo y Cuba posee los T62M, modernización del tanque original. Los tanquistas nicaragüenses han participado en los biatlones de carros de combate organizados por Rusia en el polígono de Kazán. 

También en 2016 se confirmó que, desde 2013, Nicaragua había encargado 4 lanchas patrulleras del proyecto 14310 Mirazh y dos lanchas coheteras del proyecto 1241.8 Molnia1, así como 4 aviones Yak-130 a su contraparte eslava. La donación de equipo ruso puede ser vista como una contraprestación al acceso permitido por Managua a puertos nicaragüenses, por el establecimiento de una estación de seguimiento satelital y de comunicaciones. En 2017 se instaló en Nicaragua una estación de monitoreo del Sistema Global de Navegación por Satélite de Rusia (GLONASS), declarada para “fines puramente civiles”, pero que puede servir para inteligencia electrónica y operaciones cibernéticas.  ---- El 24 de febrero de 2018 fueron donados dos aviones de transporte medio AN-26, en ceremonia oficial en el  aeropuerto internacional Augusto C. Sandino, con la participación del jefe de la aviacion naval rusa Igor Kozhin y el jefe del Ejército de Nicaragua, el general Julio Avilés. Lo que vienen a reforzar la capacidad de movilización de tropas -incluido el despliegue de fuerzas especiales y paracaidistas- por todo el territorio nacional, algo importante en el escenario de crisis que detonaría a lo largo de este mismo año. 

Así, el 25 de abril de 2018 la cancillería rusa llamó a no interferir en los asuntos internos de Nicaragua, en medio de las críticas al gobierno de ese país por la represión a las protestas. El Ministerio de Exteriores ruso señaló que “Lo que está pasando en este país centroamericano es un asunto puramente interno, advertimos contra los intentos destructivos de interferir [en la situación] desde el exterior". Sin embargo, en la represión de las protestas se ha documentado el uso de divero armamento de factura rusa, como los fusiles automáticos AK y de francotirador Dragunov, operados por unidades policiales y de tropas especiales. 

El 8 de mayo de 2018 el "Memorando de intención sobre interacción de consultas entre los Ministerios de Exteriores de Rusia y Nicaragua en los espacios multilaterales internacionales por la línea de representaciones y delegaciones permanentes", fue firmado en la sede de la Cancillería rusa por el vicecanciller ruso Serguéi Riabkov y la ministra consejera de la Embajada de Nicaragua en Rusia, Alba Torres Mejía. Según Riabkov, el documento "significa un nuevo paso en el fortalecimiento de nuestro diálogo político, del perfeccionamiento de sus formas", estableciendo cooperación en materia de seguridad internacional” calificando a Managua como un “un aliado importante para nosotros, no solo en América Latina, sino a una escala mucho mayor" valorando especialmente el “apoyo en temas como Crimea, Donbás, el Cáucaso". El diplomático calificó a Rusia cómo “un amigo y socio fiable de la República de Nicaragua".

En resumen, la colaboración rusa con Nicaragua tiene hoy un alto nivel, extendiéndose tanto en el sector civil como en el de seguridad y en el mutuo apoyo diplomático. Por los nexos en defensa entre ambas naciones, la entrega de armamento, el entrenamiento y el acceso temporal a puertos nicaragüenses, Rusia dispone de un aliado clave en un área estratégica, cercana al canal de Panamá y al mar Caribe. Los actuales escenarios de crisis interna en el país centroamericano, de endurecimiento de la disputa con EUA por parte de naciones aliadas del ALBA (en especial Venezuela) y el reposicionamiento global de Rusia, hace pensar que estos nexos se verán reforzados en los próximos meses y años, con nuevas visitas de alto nivel, la continuación de la cooperación bilateral y el apoyo mutuo en entes internacionales como la ONU.

Agradezco los aportes del experto R. Cajina, para la elaboración de este reporte. 

* Para la elaboración de este reporte se ha utilizado información de acceso público procedente de diversos medios de comunicación.

  • 1. Las patrulleras Mirazh parecen ser adecuadas a las necesidades nicaragüenses: combatir el narcotráfico y el contrabando, salvaguardar las zonas económicas exclusivas y las aguas territoriales y apoyar actividades de control de las áreas marítimas (inspección de embarcaciones, aplicación de la ley marítima, operaciones de aduanas, entre otras). Las coheteras Molnia, con un coste unitario de 45 millones de dólares, son mucho más costosos e inadecuados para el tipo de operaciones que el ejercito nicaraguense precisa.

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